De aquí en
adelante el hombre que mate a una mujer en un caso de violencia de
género recibirá como castigo la condena perpetua o la reclusión
perpetua. Hasta el momento, esos casos tenían una pena máxima de 25 años de cárcel.
Con el voto unánime de todos los bloques y en un tratamiento sin debate
en el recinto, la Cámara baja logró imponer el proyecto original, que
había sido aprobado en abril pasado, pero que debió tratarse nuevamente
por las modificaciones introducidas por el Senado cuando aprobó la
iniciativa, en octubre pasado.
De acuerdo con el texto
sancionado ayer, el femicidio fue incorporado como una agravante del
homicidio y no como una figura delictual autónoma, tal como había
propuesto el Senado.